Empresas argentinas con grasa acumulada

Nota publicada en Diario Ámbito Financiero.

¿Usted piensa que su empresa es eficiente? ¿Se dio cuenta de cómo creció el último año? ¿Vio triplicar la facturación en 2 años? Entonces, ¿por qué siempre está al límite con la caja?

Si se hiciera un ranking de consultas sobre pymes, este tema está en 5 de cada 10 preguntas que he tenido en los últimos años.

Sin contar 2009, la mayoría de las empresas fue aumentando su facturación y volumen de negocios en forma sostenida desde 2003. Algunas más que otras de acuerdo con el sector, el posicionamiento de sus marcas y conceptos, y a la vez los niveles de inversión y proyección comercial.

Todo este crecimiento y evolución de negocios estuvo sostenido con las estructuras internas de las empresas y esquemas de trabajo de los años 90, ya sea en la tecnología, los sistemas y la cultura de hacer y proveer los negocios. Cuando el país estallo y el consumo estuvo en los niveles más bajos, la mayoría de las empresas decidió no invertir y reducir sus estructuras de funcionamiento a niveles muy bajos de operación esperando qué iba a acontecer en el país.

La evolución y el crecimiento del nivel de actividad fueron tan sorpresivos que a la mayoría de las pymes las sorprendió en lo que llamamos «haciendo la plancha». Sólo pudieron eludir de alguna manera esta situación las empresas que comenzaron sus actividades en este período y se prepararon a tal efecto.

Si tomamos lo anterior como indicador, es muy factible suponer que la mayoría de las empresas armó su estructura de trabajo con los esquemas anteriores como base, sin analizar, en muchos casos por falta de tiempo, financiamiento y conocimiento, si estas estructuras de gestión necesitaban una readecuación a los nuevos tiempos y negocios.

Si hacemos un análisis más profundo de lo sucedido, nos daríamos cuenta de que estas empresas han incorporado gente, estructuras físicas, sistemas y metodologías en un mundo muy cambiante, pero sobre bases de funcionamiento poco firmes.

Problemática

Como consecuencia de esto, encontramos que muchas pymes han «engordado y tomado peso» de la misma manera que han crecido sus negocios, y si consideramos que este «engordamiento» ha sido sobre bases y culturas antiguas, la problemática en algunos casos es una empresa con poca capacidad de maniobra. Para lo cual es importante determinar dónde se encuentra «la grasa» y atacarla con inmediatez. Aunque es difícil de imaginar, en algunos casos «estas grasas» van generando una adiposidad que tiene varias consecuencias, como personal desmotivado y sin dirección, aumento del «radio pasillo», falta de productividad en los niveles de gestión comercial, falta de respuesta a cambios de rumbo y tecnologías, y un aumento del costo indirecto (costo fijo) en forma directamente proporcional al aumento de los negocios.

Entonces empieza la pregunta: ¿Cómo puede ser que facturando más ganemos menos? ¿Cómo podemos explicar que no tengamos fondos disponibles para inversión? ¿Quién nos puede explicar esto?

Fuerza para crecer

Licuar la «grasa» no es tarea fácil, porque eliminar grasa no es sacar músculo. La empresa necesita fuerzas para crecer, pero con grasa acumulada es imposible este crecimiento, pero sin músculo no hay forma de soportar la carga y armar base para que la empresa se sostenga.

La grasa no deja fluir y sólo es pérdida, y una pérdida que es muy difícil de recuperar ya que no vuelve a ser músculo nunca más, sale por un «caño con colesterol» que sólo produce mecanismos de funcionamiento obsoletos y que obstruyen la producción y generación de nuevos negocios.

La única salida de esta «pesada situación» es reimaginando la empresa, proyectando y visualizando su funcionamiento en toda su cadena de producción y prestación de servicios, y estableciendo un sistema en base a su propia realidad. Una realidad ágil, magra y flexible adaptada para enfrentar los cambios y nuevos desafíos de un mundo que está en una profunda transformación y que necesita empresas sanas y listas para crecer y responder a nuevos e impredecibles desafíos. Desafíos que no pueden ser sostenidos con grasa y adiposidad acumulada.

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