¿Y nosotros, para cuándo?

Nota publicada en Diario Ámbito Financiero.

Desde distintos ámbitos siempre escuchamos que hay que darles importancia a las pymes. Que un país sin pymes no puede crecer. Que las pymes son el 60% de la economía y dan el 80% del empleo. Que sin pyme son hay dinamismo y no hay crecimiento sustentable y posible.

¿Pero qué es lo que realmente se hace por ellas? ¿Cuánto se las protege? ¿Qué herramientas reales se les da para poder progresar en sus negocios? ¿Esto se arregla sólo con un «tudo bom, tudo legal»? ¿O esto es sólo una fantasía para dar más aire a quien realmente necesita oxigeno todo el tiempo?

Desde distintos ámbitos se trata de dar sustento a las empresas, en distintas herramientas de gestión  y tecnología, a veces con criterio de dar aliento a un enfermo terminal que hay que aguantar y sostener, porque la crisis puede ser peor que el remedio que se aplica.

La Argentina necesita un plan pyme más serio y con mayor compromiso que dar aliento al último corredor de una carrera que dura cada vez más, como tratar de subir en una automática que desciende. La competencia, el aumento de los costos, la inflación, las presiones salariales, y la falta de competitividad juegan una ruleta rusa difícil de sortear para cada pyme en este país.

Un plan integral no equivale a trabajar en cada sector únicamente. Esto no quiere decir que el sector no tenga su apoyo o soporte para cada industria en particular, sino que el «plan» debe ser profundo y global y abarcar la generalidad y a todos los sectores.

Escuchamos todos los días que van a dar impulso a las pymes tecnológicas o industriales. Parecería que el resto no existiera o que no fueran importantes, o deberían fenecer bajo un sistema perverso que sólo busca lo nuevo como modelo de exposición o desarrollo estructural.

Y me pregunto, ¿si la empresa de mudanza, o el tintorero, o el zapatero, el carpintero, o el mueblero, o el cerrajero, o el plomero, no pueden crecer, tecnificarse, competir, evolucionar, como pueden el resto que demandamos estos servicios, obtener los beneficios del sistema? Parecería que estos servicios esenciales de los cuales viven muchas familias que crecen y necesitan insertarse en el mundo no son importantes.

Interrogante

Un famoso poeta se preguntaría: ¿Me equivoco o estoy equivocado? Se promete y se dicen cosas, pero la base del sistema no está contemplando la realidad del mundo y el escenario pyme en forma global.

Veamos, para entender mejor lo que pasa, tendríamos que revisar por completo el sistema impositivo (nacional, provincial y municipal), las estructuras societarias disponibles, la contratación de empleo, el acceso al financiamiento y el apoyo para incorporar tecnología junto con herramientas de gestión y capacitación.

Ahora, ¿Cómo hacemos para que esto sea accesible y pueda ser utilizado por todo el mundo pyme en toda su expresión y extensión? Si observamos las herramientas y los sistemas existentes a hoy, pareceríamos que estamos en un maratón que para la mayoría de las empresas es inalcanzable. La burocracia para acceder a las herramientas, el costo de alcanzarlas y la factibilidad de obtenerlas hace de esto una hilera de obstáculos que sólo algunos o muy pocos llegan, dejando a la mayoría fuera de mercado.

En muchos casos he observado que el sistema, más que un beneficio para las empresas, es un castigo para algunas y a veces más que un castigo es un purgatorio en donde no se perdona nada, viviendo y pensando que en este país «no pasó nada» y aquí nadie vio nada.

Cuando se producen cambios tan vertiginosos los más chicos son los más indefensos, si bien tienen mayor cintura para reaccionar, las oportunidades son pocas y finalmente son los más castigados por el sistema en su totalidad.

Una muestra de esto es la calificación crediticia, cuántas pymes pueden acceder al sistema de financiamiento para crecer o tecnificar o apalancar su empresa si han tenido alguna vez un problema, tanto ellos como sus dueños (ni hablar de obtención de garantías). Repasando esto, las pymes quedan como los alumnos que en un colegio tienen 24 amonestaciones, a punto de ser expulsados, sin aliento y castigadas por no haber hecho bien las cosas, o porque de un día al otro el mundo cambió y «qué le vamos a hacer su es así».

Para «las olvidadas» no hay un plan pyme nacional que sea un sistema en sí mismo que integre a todas las empresas. Sin un plan pyme es imposible dinamizar la economía, teniendo un sector que reacciona rápidamente frente a cualquier demanda o crecimiento, pero también reacciona inversamente, cuando «tudo va mal» y se produce el sálvese el que pueda. Finalmente de las pymes nos acordamos después, total de alguna forman subsisten y de alguna manera se las van a arreglar…

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