Las lluvias también inundan a las empresas

Nota publicada en Diario Ámbito Financiero.

«Si tenés una pyme hoy no hay problema, hay crédito que sobra». «Aplicá que hay tasas fijas». «Duplicamos tu préstamo actual». «Sólo tráenos la nómina de personal y el comercio exterior y te aseguramos l crédito que necesitás». «Borrón y cuenta nueva que empezás de vuelta, lo arreglamos».

Parece un cuento de hadas o de magia, pero esto es lo que escuchamos a diario en las publicidades para que las pymes puedan acceder al financiamiento que muchas entidades promueven y prometen.

¿Pero es esto real? ¿O es sólo una lluvia de verano que inunda mas las emociones y las esperanzas de poder acceder a un crédito acorde a las necesidades y con las facilidades para que las pymes puedan crecer y desarrollarse en un país que va rumbo al caos inflacionario y a la fuga de capitales?

Acceder y obtener un préstamo tienen varias incertidumbres y problemáticas que de acuerdo a las normativas del Banco Central hace que las mismas sean más difíciles para ser otorgadas por las entidades financieras.

Desde julio de 2004 el BCRA dispuso entre sus regulaciones adoptar las Normas de Basilea. Estas normas implican regulaciones y controles a las entidades financieras, entre otras cosas, en relación a los créditos que otorgan, previsiones, capitales mínimos y encajes.

Como sabemos todos, la mayoría de las pymes de este país ha tenido y tiene dificultades, producto de haber vivido los virulentos cambios de la economía nacional. La mayoría de estos problemas se han resulto sin red de contención para el sector, el cual siempre es el último en recibir ayuda y sostén.

Si bien actualmente existen distintos mecanismos y herramientas para alcanzar préstamos y subsidios, éstos no alcanzan a sacar el agua y la basura podrida que muchas pymes arrastran desde hace más de una década.

Estas pymes y sus dueños en la mayoría de las circunstancias, ha estado aguantando  y sosteniendo situaciones poniendo todo su capital, familia y buen nombre en juego, sin encontrar salida a sus problemas.

Veamos, si una pyme tiene dificultades, pero tiene un buen negocio y su mercado empieza a repuntar, ya sea por su gestión, o por sus exportaciones, o por aumento de la demanda, o la innovación de un producto, es muy difícil que acceda al crédito para poder crecer y solidificarse. Entonces, si esta pyme no obtiene un soporte financiero flexible y accesible para finalmente ponerse de pie ¿cómo soluciona su problema del pasado sin entrar en un concurso preventivo o quiebra?

Actualmente nos encontramos con empresas que tienen distintos problemas como juicios ejecutivos, juicios laborales, problemas fiscales, embargos, etc. Si una empresa con alguna de estas circunstancias necesita crédito porque su negocio todavía funciona y tiene posibilidades de salida, seguramente no lo va a conseguir.

El BCRA obliga a la entidad bancaria a previsionar el crédito en una gran proporción, con lo cual para el ente financiero el otorgamiento del crédito es inviable, a cualquier tasa y con cualquier cobertura.

Ahora, si a esto le sumamos la problemática de obtener garantías y avales, la situación se complica mucho mas, porque estas pymes no tienen qué ofrecer, y atravesar y aprobar un sistema de garantías es aun más complejo que ser aprobados por un comité de crédito.

Estas empresas terminan siendo socorridas por los centros asistenciales y de emergencia que son las financieras, las cuevas, las mesas, los oportunistas que, a tasas astronómicas, terminan de liquidar al enfermo, el cual entra en una red de intereses, cheques de favor y cheques cruzados, esperanzados en poder salir de una espiral descendente hacia la cloaca definitiva.

En estas circunstancias es el Estado quien tiene que alertar, ver, observar y trabajar sobre estas pymes «inundadas y convalecientes de problemas» otorgando herramientas de fortalecimiento y sostenimiento al sector. Actualmente lo que hay no alcanza, sólo sirve para algunos pocos, «los que hicieron los deberes», y el resto está totalmente castigado, como quien vive sobre el arroyo Maldonado.

Estas  soluciones deberían contemplar la implementación de un banco de desarrollo, un banco nacional de segunda instancia que emita garantías y una salida a las políticas restrictivas del BCRA, que no permite flexibilizar parte de los préstamos de las entidades financieras hacia un sector que necesita sostenerse, fortalecerse y crecer.

Sin pymes capitalizadas y financiadas, no hay desahogo del sistema posible, solo hay una mayor concentración de empresas que no permiten el desarrollo local y regional. Finalmente, nos vamos a encontrar con un sistema pyme colapsado a punto de explotar, ya que si las empresas que sostienen y abastecen a este sector, no dan empleo y no generan recursos, inundan de pobreza y desempleo a la economía nacional.

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